Éxito, comics e Internet

Nada hacía presagiar hace tan solo una década que las tecnologías de la información y las telecomunicaciones iban a influir de una forma definitiva en nuestras relaciones personales y profesionales. Había quien auguraba que Internet iba a producir un cambio de tendencias y de hábitos sin precedentes que nos iban a afectar a todos. Y la verdad es que así ha sido.

En el mundo editorial, y en concreto en el contexto del cómic, todavía hay muchos autores y aficionados con los que hablo en alguna ocasión que ven en este fenómeno más a una amenaza que a un aliado. Sea un como fuere, el caso es que no podemos darle la espalda a una tecnología que ya lo ha cambiado todo. No se trata de ser un devoto de la tecnología, ni tan siquiera un aficionado a Internet, tan solo hay que abrir los ojos y ver como Internet está presente en la mayoría de las cosas más cotidianas, aunque no lo veamos.

Es por ello que mi consejo siempre es el mismo: hazte un aliado de la corriente y no trates de nadar contra ella. En el contexto que nos ocupa, el de los comics, me gustaría analizar en voz alta la forma en que se puede sacar partido de esta situación.

Quiero proponeros siete ideas a fin de orientar a quienes estén un poco perdidos y abrir el apetito para futuros posts en los que profundizaremos sobre algunas de estas cosas.

Primera idea: Identifica tu singularidad.
Es importante que sepas identificar aquellas características que te hacen único como autor. Puede ser una forma especial de pintar, un tipo de personaje atractivo, guiones muy trabajados o un trazo elegante. Seguro que ya tienes una idea sobre aquello que te diferencia de otros autores. Y lo primero que tienes que tener claro es que si los demás no conocen tu trabajo, es difícil que lo valoren. Internet es una herramienta que te permite darte a conocer por un coste ridículo, y dependiendo tan solo de ti mismo. Pero primero debe s averiguar aquello que te hace diferente para potenciarlo y que los demás podamos percibirlo. Eso es lo que te dará valor: tu singularidad. Y seguro que la tienes.

Segunda idea: Sé consciente de que si no estás, no existes.
Es una frase que ya se escuchaba en el año 1995 y la gente se reía diciendo esa frase de... “¡Este nos quiere vender algo!”. Pero es cierto. Plantéate que hoy en día todo aquel que precisa saber de alguna cosa lo primero que hace es irse al ordenador y buscarlo en Internet. Tú también lo haces. Entonces, no debes dudarlo, si te buscaras a ti mismo en Internet ¿te encontrarías?. Y, ¿qué encontrarías sobre ti?.

Tercera idea: Identifica las herramientas.
Internet es un mundo en sí mismo, pero se trata tan solo del vehículo sobre el que trabajan muchas herramientas diferentes. Tu labor debe ser averiguar aquellas que te son más útiles para darte a conocer, vender tus trabajos e incluso vivir de esto del cómic (cosa a la que muchos aspiran, por cierto, y pocos consiguen). El caso es que, para empezar, debes tener un correo electrónico con el que localizarte, esto es imprescindible. Disponer de una página web donde mostrar tus trabajos es muy aconsejable, así como tener un blog personal donde escribir las idioteces que se te pasan por la cabeza, como yo hago, por ejemplo. Y, lo más importante, saber como promocionar todo eso mediante el uso adecuado de las redes sociales, aspecto este, del que hablaremos a continuación.

Cuarta idea: Saca partido a las redes sociales.
Hace unas semanas tuve ocasión de volver a ver una película magnífica que es “Hacia rutas salvajes” (Into the wild) donde se relataba una historia real sobre un muchacho que se fue a Alaska en solitario para ser feliz según sus sueños de libertad. Su conclusión fue que “la felicidad plena no se alcanza si no puedes compartirla”. Lo mismo ocurre con el trabajo que puede suponerte la presencia en Internet. Un cómic publicado que nadie conoce, que nadie comparte, morirá solo. Las enormes posibilidades que nos brindan las redes sociales para difundir nuestros trabajos son poco utilizadas y estoy convencido de que son actualmente herramientas poderosas de comunicación que van a más. Un próximo post lo dedicaré a este tema ya que me preguntan frecuentemente sobre como sacarles partido. Os asombraréis.

Quinta idea: Márcate un objetivo claro y trabájalo.
Esta idea es una “perogrullada”, pero no es menos cierto que hay que trabajar con objetivos concretos. No vale eso de decir: “ya estoy en Internet, así que voy a verlas venir”. No, hay que marcarse varios escalones para ir subiéndolos poco a poco. Es igual que cuando dibujáis un cómic. El primer paso es disponer de un guión pulido y brillante (lo cual puede suponer semanas de trabajo). A continuación, hay pasos como el boceto, el entintado, el coloreado, los efectos finales y la edición. Desde el punto de vista comercial o lucrativo, el objetivo puede ser editar un cómic en papel, conseguir x miles de visitantes a vuestra web, o conseguir vuestro primer millón de euros (supongo que este último puede parecer complicado, pero la lotería es más esquiva, seguro).

Sexta idea: No solo es necesario conocer las herramientas sino saber usarlas.
Alguna vez me han llamado para dar charlas específicas sobre alguna herramienta de dibujo y un aspecto sobre el que insisto permanentemente es que la creatividad de un autor, su tesoro más preciado, no es nada si no sabe plasmarla en algo concreto. Las herramientas de dibujo, tanto las convencionales como las digitales, tienen muchos secretos que tan solo la experiencia nos llegará a mostrar. De igual forma, las herramientas que Internet pone a nuestra disposición es necesario que las aprendamos para sacarles todo el partido necesario para conseguir la meta que nos hayamos propuesto. Dedicadle todo el tiempo que haga falta a conocer las posibilidades de Internet y el éxito estará más cerca.

Séptima idea: Lo importante no es llegar sino mantenerse.
En ocasiones puede llegar a parecer fácil llegar a tener ciertas cotas de éxito en Internet (web, blog, redes sociales, etc.) y, de hecho, puede llegar a serlo. Un amigo mío presumía hace poco de haber llegado a tener un Page-Rank de 4 con su página web (un parámetro que por sí solo no promete casi nada, por cierto), pero se conformó con eso y rápidamente bajó dos puntos. Lo que quiero decir con esto es que si de verdad pretendemos tener éxito utilizando las herramientas de Internet, hay que trabajar diariamente en ello. Es importante plantearse un trabajo constante para conseguir a medio plazo resultados más estables.

En definitiva, Internet es un mundo tecnológico en el que todos tenemos cabida y en el que es factible encontrar la vía adecuada para tener éxito como artista. De todas formas, si te conformas tan solo con entrar un buscador para saber cuales son los concursos de cómic que están a tu alcance...pues ya te habrá servido para algo.

El sexo de los juguetes y de los comics

Hace unos días estaba enfrascado en la siempre gratificante labor de buscar comics para regalar a familiares y amigos en una conocida tienda de Málaga. Como ya he comentado en más de una ocasión: Si puedes regalar un cómic, ¿para qué vas a regalar otra cosa?. Además, eso me permite hacer un repaso detenido a cuanto se está publicando a la vez que disfruto con cada una de las viñetas que voy repasando. Hay veces que paso tanto tiempo en las librerías y tiendas de comics que incluso me invitan amablemente a instalar allí mismo una tienda de campaña, cosa que todavía no he hecho pero que no descarto para un futuro próximo.

El caso es que en esta ocasión se me acercó un dependiente el cual me preguntó con la mejor de sus sonrisas si podía ayudarme en algo. Yo, que suelo ser muy huraño en eso de "ir a mi aire" en las tiendas, en esta ocasión accedí y le pedí que me orientara sobre las últimas novedades editoriales ya que tenía intención de adquirir varios comics para regalar.

A continuación me preguntó si los destinatarios de tales regalos eran niños o niñas. Tras una respuesta evasiva por mi parte este sujeto optó por tocarme las narices ya que comenzó a explicarme una serie de tonterías que ya había oído anteriormente a algún político o algunos tertulianos de televisión o radio. Pues bien, me dijo que debía hacer un esfuerzo por equilibrar el contenido de los comics para que el 50% del mismo fuera de orientación masculina y el resto de orientación femenina ya que hay que buscar el crecimiento mental equilibrado de los niños.

Para, para, para y párate ahí muchacho. Deduje que este tipo había estudiado la carrera de psicología, o similar, y finalmente había encontrado trabajo en la librería.

Pero no, no se trataba de una frustración de este individuo sino de toda una campaña de idiocia que estoy viendo desde hace tiempo en casi todos los sitios y muy especialmente cuando llegan las fiestas navideñas y hay algunos "sabios" que aconsejan sobre el tipo de juguetes que deben tener los niños.

Según se ha puesto de moda, parece ser que a los niños no se les puede regalar juguetes sexistas y que, en tal caso, se deben orientar en un 50% hacia cada lado. Esto significa que a mi hija habría de regalarle un cómic de las "Witch", una muñeca de "Famosa"y una caja de indios y vaqueros con su correspondiente fuerte "Apache". Por su parte, mi hijo debería recibir como regalo un cómic de "Asterix", un mecano y una muñeca "Barbie" con su correspondiente colección de primavera-.verano, por supuesto. A mi otro hijo, el pequeño, se me ha ocurrido que le podría regalar una cocinita y un delantal a juego con las cortinas de su habitación.

Un anciano sabio al cual conocí hace tiempo y que respondía cuando le llamaba "abuelo" me decía siempre que: "el río siempre va hacia el mar". Esta simple frase se traduce en que mi hija terminaría por poner a los indios apaches a hacer cocinitas mientras que los vaqueros formarían una familia que viviría feliz en la Casa de la Pradera. Por su parte, mi segundo hijo le haría a la muñeca Barbie una capa con un calcetín rojo y se pondría a lanzarla por los aires diciendo que es Superman. Finalmente, mi hijo el pequeño utilizaría la cocinita como garaje y estación de servicio para su colección de coches.

Lo que quiero decir con todo esto es que a pesar de que los mayores podemos decidir en un momento dado que es necesario orientar (o no orientar) a nuestros hijos en un sentido o en otro, finalmente son ellos mismos los que decidirán sobre como y con qué quieren jugar. Ellos tienen la libertad que muchos tratan de quitarles, la de elegir sus juegos. Y esa libertad es la que realmente debemos enseñarles a utilizar sabiamente, no interesadamente.

El problema está en que hay veces (muchas, por desgracia) que ministros, consejeros y políticos en general tienen tan pocos contenidos para desarrollar en su labor diaria que buscan artificialmente leyes y planes de acción que rozan el absurdo, como es este caso. Generalmente son responsables de Educación, de Juventud o de Bienestar Social, pero la idiotez suele ser la misma, la de no regalar juguetes sexistas. Pues sepan todos ustedes que igual que siempre "el río va hacia el mar", los niños siempre terminarán jugando con aquello que les apetezca. Y si tienen que partirle una pierna a la muñeca de Famosa para que se convierta en el pirata Barbanegra, pues lo harán. Y no habrá Ley que lo impida.

Ni que decir tiene que finalmente opté por comprar los comics que me dio la real gana sin hacer caso alguno al amable dependiente. Y os juro que triunfé.
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Regala comics en Navidad

Estimado Papá Noel:

Aunque tengo que reconocer que yo soy más de los Reyes magos, no quiero perder la ocasión de que vas a pasarte por mi casa antes que ellos para, por si cuela, me traigas algunos comics. Si son nacionales, mejor.

Te ruego asimismo que hagas un esfuerzo para convencer a los indecisos para que también pidan comics en estas fechas. No solo es un buen regalo sino que ayudará a muchos niños a separarse un poco de ese vicio llamado “videojuegos”; también ayudará a muchos a aprender a leer (como Dios manda y no con ese lenguaje raro de los SMS) y, de paso, ayudarás un poco a que tanto guionista y dibujante que hay por ahí pueda tener unos pequeños ingresos adicionales pensando en la consabida cuestecita de enero.

Querido Papá Noel, no quiero dejar pasar esta ocasión para pedirte también que este año seas un poco más discreto y si te hace falta encender alguna lamparita, que lo hagas sin cortarte un pelo ya que la que liaste el pasado año fue de antología. El jarrón y el espejo los sustituimos por otros nuevos, la puerta de cristal la arreglamos en unos días, pero el infarto de mi suegra (si, la que dormía en el sofá) ha dejado alguna que otra secuela que se traduce en una necesidad imperiosa de dormir a los pies de mi cama todas las noches. Eso, como comprenderás, es más difícil de llevar para mi mujer y para mí.

Bueno, lo dicho, que me traigas comics a mí y a todo el que puedas.

Regala comics, también en Navidad.
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Los derechos de autor

Mi amigo Santiago es un escritor en la sombra. Publica relatos donde y cuando puede, y además lo hace bien. Tiene un blog en el que escribe “sus cosas” y va ganando un dinerillo con ello que le complementa el sueldo que mensualmente obtiene como profesor de instituto.

Hace unas semanas me contó que un individuo había ganado un concurso de relatos en Argentina con algo que él había escrito y publicado unos meses antes en su blog. Reclamó a la organización del premio y fue como si reclamara al Conde de Lucanor.

Se le ocurrió ponerse en contacto con la Sociedad General de Autores donde le indicaron, amablemente, eso sí, que se tenía que aguantar ya que eso de los relatos cortos no va con ellos.

No es este un buen lugar para transcribir el conjunto de improperios y barbaridades que pudo soltar mi amigo Santiago sobre la SGAE, los derechos de autor y sobre esa nube de artistas de medio pelo cuyo único mérito para salir en los medios es presumir de histrionismo y chabacanería.

Para colmo, ahora resulta que quieren ir contra Internet por que, según ellos, es el principal sitio donde se vulneran sus derechos.

Me pregunto yo si Ramoncín, Serrat, Rosario, Merche y el propio Tedy Bautista, presidente de la SGAE, dejarían que sin previo aviso la Guardia Civil echase un vistazo a sus ordenadores personales para descubrir con asombro las películas y las músicas que se han descargado ellos mismos de Internet.

Más de uno se llevaría las manos a la cabeza.

Tabletas digitalizadoras, el "ser o no ser" en el dibujo digital

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Hace unos días estaba yo sumido en el desarrollo de un cómic que me han encargado recientemente y llegó mi amigo Félix a visitarme. Él es muy buena gente y tiene como punto a su favor que es un apasionado de los comics, lo cual me permite tener ocasionales pero largas charlas sobre diversos temas relacionados con este fantástico mundo. El único problema es que suele venir acompañado por su mujer y sus cuatro hijos, los cuales son el símil más actualizado que he encontrado a "Atila y los hunos". Nada vuelve a ser como antes, especialmente jarrones, floreros, lámparas y algún que otro mobiliario doméstico. En esta ocasión no derribaron la puerta por lo que tuve tiempo para una animada charla.

En esta visita mi amigo Félix me pilló pasando a "línea limpia" (entintando) unos bocetos para el cómic que he mencionado y surgió un intenso debate sobre el uso de la tableta digitalizadora. No es la primera vez que alguien me pregunta sobre este tema y es uno de mis favoritos ya que, no en vano, la tableta es uno de mis más firmes aliados en el desarrollo de comics e ilustraciones.
La primera pregunta que me suelen hacer es sobre la conveniencia o no de utilizar la tableta. Según mi opinión, eso es algo que está condicionado por la forma de trabajar de cada uno pero de lo que no cabe la menor duda es que es un avance significativo en cualquiera de las facetas del desarrollo de una historieta.

Posiblemente por que soy un romántico, no estoy dispuesto a renunciar a la magia del lápìz y el papel. Con independencia de los ensayos y los apuntes que se puedan tomar en el cuaderno con anterioridad al trabajo, sigo elaborando los bocetos con lápiz ya que se trata de una de las tareas más gratificantes de todo el proceso. Es donde realmente se puede desarrollar todo el poder creativo... guarreando con el lápiz sobre hojas de papel.

En general creo que es interesante llegar a un boceto lo más detallado posible para que cuando pasemos a la "línea limpia" el trabajo sea más rápido y la planificación del dibujo esté ya desarrollada. Con el boceto terminado y con el máximo de detalles posible, es el momento de escanear el dibujo.

A la hora de escanear recomiendo hacerlo a una resolución media-alta (600 ppp puede estar bien) que nos permita obtener una mayor calidad final en el dibujo al adaptarlo a resoluciones de impresión (entre 150 y 300 ppp).

Y aquí es donde la tableta digitalizadora comienza a ser un aliado incuestionable. Pero antes, mucho antes, es cuando debemos plantearnos si queremos adentrarnos en el mundo digital o si, por el contrario, preferimos seguir con el trabajo más tradicional.

Si optamos por el trabajo digital lo más probable es que en el plazo de varias semanas ya nunca más demos marcha atrás. Habrá una fase preliminar en la que el lápiz seguirá siendo un aliado indiscutible (ya lo hemos comentado) pero la calidad, la rapidez y la productividad del ordenador es incluestionable.

Una vez emprendido, pues, el "camino digital", una de las primeras decisiones a las que nos debemos enfrentar es si necesitamos realmente una tableta digitalizadora o si se trata tan solo de un capricho. Yo lo tengo claro, si se trata de un capricho lo que hay que hacer es comprarla y punto (es como si te compras una mandolina simplemente por que te gusta, aunque no entiendas ni un piñón de música).

Ahora bien, si de lo que se trata es de dibujar con ella es recomendable hacer un pequeño análisis previo sobre lo que estamos buscando ya que la gama de tabletas es bastante amplia.
Si nos centramos en la ilustración y la creación de comics, lo primero que debemos tener claro es el tamaño de la tableta digitalizadora. Aquí el tamaño sí importa, aunque no como os estáis imaginando. Los fabricantes se han decantado en principio en tamaños que oscilan entre el A6 (148 x 105 mm) y el A3 (420 x 297 mm) con una tendencia, cada vez más generalizada en los nuevos modelos, a un formato tipo 16:9 (panorámico) a fin de seguir la misma tendencia de los monitores.

A la hora de valorar la tableta más idónea para nosotros, hay que tener en cuenta cual es la forma en la que estamos acostumbrados a dibujar: con los dedos, con la muñeca o con el brazo.
En general, y sobre todo los dibujantes más autodidactas, la tendencia es realizar los trazos con el movimiento combinado de los dedos y la muñeca (con prevalencia de los primeros), lo cual facilita la precisión pero produce como resultado un trazo más inseguro y que frecuentemente deberemos retocar hasta conseguir el resultado que realmente buscamos, especialmente en trazos largos. Por el contrario, la utilización del brazo para dibujar nos ofrece trazos más seguros y amplios donde prácticamente todo nuestro cuerpo se implica en el movimiento.

Más de una vez he visto a compañeros que han optado por comprar una tableta de tamaño A3 pensando que el "burro ha de ser grande, ande o no ande". El resultado ha sido que se han visto obligados a cambiar su forma habitual de dibujar y por tanto los resultados eran mucho más desalentadores de lo que podían imaginar.

Hay que tener presente que cuando la tableta digitalizadora sea grande (especialmente modelos A3 o XL) nos veremos obligados a trazos muy largos y amplios, cosa que no es habitual en quienes trabajan sobre papel desde siempre. Por el contrario, elegir una tableta en formatos muy pequeños (tipo A6) nos ofrece la posibilidad de trabajar el detalle con el simple movimiento de los dedos pero, como contrapartida, los trazos amplios resultarán muy "pixelados" en el resultado final.

Mi recomendación es el uso de una tableta de tamaño mediano (el tipo A5 especialmente) ya que obtendremos mayor versatilidad en todo tipo de trazos, salvo que exista una especialización del dibujante que le oriente claramente hacia otro tamaño.

Un segundo aspecto a decidir es un concepto relativamente novedoso: la presión. Si bien es algo que instintivamente usamos desde siempre cuando dibujamos con lápiz, debemos ser conscientes de que en la tableta también es posible diferenciar los tipos de presión para diversificar el tipo de trazo, e incluso los grados de inclinación del lápiz. Hay tabletas para las que la presión es única y otras que tienen hasta 2400 niveles de presión. No cabe duda de que esto es para los usuarios más avanzados en los que el matiz de la línea tiene importancia y es especialmente importante cuando tratamos de aplicar efectos tales como aerógrafo, brochas y similares, donde el nivel de presión va a ofrecer resultados muy dispares. A fecha de hoy, solo los fabricantes más avanzados ofrecen esta gama de posibilidades y, entre ellos solo Wacom garantiza el máximo nivel de prestaciones en cuanto a presión e inclinación lo cual se refleja, como es obvio, en el precio.

Hay otros detalles interesantes a la hora de elegir una tableta digitalizadora como pueden ser los botones personalizables o los recambios que acompañan a la tableta, pero la experiencia pone de manifiesto que al final uno suele trabajar con pocas opciones de todas las que se ofrecen con las modernas tabletas y a la postre es más útil la utilización de los recursos del teclado (teclas de atajo).

Un tema interesante es el de las tabletas digitalizadoras que son, a la vez, monitores (como el caso del modelo Cintiq de Wacom). No he tenido la suerte de utilizarlas alguna vez pero os aseguro que caerá antes o después ya que todo el que conozco que la ha utilizado no ha sido capaz de explicarme nada sobre ella sino que lo que siempre he visto ha sido una amplia sonrisa en sus caras. Descriptivo, sí señor.

Volviendo al principio, la tableta digitalizadora es un elemento clave en la calidad de los dibujos cuando utilizamos el ordenador, pero no elimina la totalidad del proceso anterior (basado en el lápiz) ya que la labor de bocetar es compleja para ser realizada con la tableta a pesar de lo que algunos fanáticos digan en su defensa.

En un próximo post os detallaré el proceso creativo que se puede llevar a cabo con la tableta así como algunos trucos.

Hale, a descansar.
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Yo conocí a Francisco Ayala

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He de reconocer que cuando me dijeron que el escritor Francisco Ayala iba a darnos una charla tuve que preguntar a alguno de mis compañeros sobre quien era ese tipo del que, por cierto, todo el mundo conocía detalles de todo tipo. Yo era de “ciencias”, o al menos así se nos clasificaba a los que desde jovenzuelos nos orientamos hacia estudios más relacionados con la experimentación que con el pensamiento.

No le atribuí demasiada importancia al acto aun a sabiendas (tras una breve investigación entre mis compañeros) de que se trataba de uno de los “ilustres” de la Generación del 27. Ese fue uno de los datos que más me había llamado la atención al vincularlo directamente con otros autores como Federico García Lorca o Antonio Machado, más conocidos a la sazón incluso por gente como yo.
Estábamos en la primera mitad de la década de los ochenta, no recuerdo el año exacto, pero el caso es que llegó el día y sin tener nada mejor que hacer (supongo que aquel día no tocaba estudiar) me dirigí a la sala donde se daban las conferencias en mi colegio mayor.
Al cabo de un rato entró por la puerta este hombre de apariencia débil que ya en aquel momento me pareció muy mayor (todavía disponía, sin saberlo, de más de un cuarto de siglo por delante para sembrar cultura y conocimiento). Yo tenia veintipocos años pero recuerdo perfectamente aquella charla en la que nos habló sobre lo que había supuesto la evolución política de nuestra España en el desarrollo literario de la primera mitad del siglo XX. Sencilla conferencia pero genial.
Pero lo que me cautivó en verdad no fue esa charla sino las más de dos horas que nos dedicó posteriormente en la cafetería a un pequeño grupo de muchachetes hablando de cosas más banales y, en cualquier caso, respondiendo a cuantas barbaridades se nos pasaban por la cabeza. Lo que nos impactó a casi todos fue la aparente sencillez, a la vez que fuerza, con la que se expresaba Francisco Ayala. Si alguna vez tuvo rencor hacia algo o hacia alguien con motivo de su exilio, tuvo buen cuidado de no exhibirlo. Todo lo contrario, habló de cómo la circunstancia política, a parte de desembocar en la persecución de compañeros y conocidos, había contribuido a enriquecer los puntos de vista y el pensamiento de quienes tuvieron, como él, que marchar fuera de nuestro país por la intransigencia de unos y otros. Habló de muchas otras cosas, no recuerdo la mayoría de ellas, pero el punto en común era un conocimiento profundo de las personas y una forma de hablar que cautivaba.
Nunca leí alguna de sus obras ni me hizo falta. Aquel día conocí a una gran persona con una mente brillante y una sencillez que le otorgaba la fuerza de la que carecíamos cualquiera de los jóvenes que le rodeábamos. Desde entonces, cada vez que he escuchado su nombre o aparecía en algún medio de comunicación me apresuraba a decir a quien me oyera que “a ese tipo lo conozco”.
El otro día escuché hablar de él cuando anunciaron que había fallecido. Pues sí, a ese tipo lo conocí hace veinticinco años. Y me impresionó.
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50 aniversario de Asterix... y compañía

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Es curioso como pasa el tiempo. Cuando somos pequeños nos aficionamos a leer una serie de historietas que empiezan por hacernos gracia y terminan por acompañarnos a lo largo de toda nuestra vida. Es el caso del Capitán Trueno, Jabato, Mortadelo y Filemón, Asterix, Tintín y otros muchos. No nos damos cuenta apenas y resulta que los libros que tan cuidadosamente guardamos en un rincón sagrado de nuestras casas empiezan a ser leídos por nuestros propios hijos. Y sigue... Pero esas historias que nacieron en la imaginación de genios y artistas hace decenas de años parecen frescas y recientes, como si apenas hace unos meses hubieran salido de la pluma de su autor.


Esto es lo que le ocurre a nuestros entrañables Asterix, Obelix y compañeros galos. El jueves 29 de octubre se cumplen 50 años desde que se publicó su primera aventura, aunque su primer libro no apareció hasta 1961, dos años después. Apareció en el seno de la revista francesa Pilote, la cual pretendía tener un héroe francés del cómic y saldó la presentación de la primera aventura de Asterix (en su página 20) con una venta de 200.000 ejemplares. Aún hoy, sería un record de ventas que cualquier autor desearíamos para nosotros mismos. Tras esa aparición se planteó la creación de un primer libor, que vio la luz en el año 1961. Desde aquel día son incontables las veces que hemos escuchado la famosa frase de... “Toda la Galia está ocupada por los romanos. ¿Toda?. No. Una pequeña aldea se resiste ahora y siempre al invasor”.

No recuerdo exactamente cuando cayó en mis manos el primer ejemplar de Asterix pero seguro que yo no llegaba a los diez años. En esa tierna infancia, a falta de disponibilidad económica (de la cual incluso carezco siendo adulto) aprovechaba cualquier celebración para pedir que me regalaran comics y, entre ellos, de Asterix. Hoy en día puedo presumir de disponer de la colección completa y de releerlos habitualmente. Mi mujer me mira de reojo y me hace la consabida pregunta ¿cómo puedes leer lo mismo treinta y cinco veces sin aburrirte?. El caso es que tienen su gancho.

Muchas veces me he preguntado, precisamente, cual es la razón del atractivo para el gran público de estos personajes galos de la aldea de Asterix. Es una pregunta que tiendo ha hacerme, cual psicólogo de los personajes, con cada cómic que cae en mis manos. Aparentemente, un tipo achaparrado y un enorme y obeso amigo no plantean por sí mismos un atractivo para una saga de comics. Pero el hecho de constituirse en “resistencia” contra el poderoso (algo que en secreto todos desearíamos ser alguna vez); disponer de una poción secreta que le otorga una fuerza sobrehumana (¿qué no pagaríamos por algo así); la magnífica factura del dibujo y un elaborado guión son el conjunto de atributos que le han permitido vender más de 300 millones de ejemplares en todo el mundo y hablar en más de un centenar de lenguas, incluido el latín y el griego clásico.

Sus autores son René Goscinni y Albert Uderzo. El primero era el encargado de escribir los guiones hasta que falleció en 1977 a la edad de 51 años. Uderzo, por su parte, sigue hoy en día dibujando los álbumes y asumió (a veces solo y otras con colaboraciones) la construcción de los guiones tras la muerte de Goscinni. Actualmente tiene 82 años y sigue dibujando.

La importancia que han adquirido estos personajes se ha visto reflejada en una serie de curiosidades algunas de las cuales parecen ciertamente estrambóticas.

- Asterix fue el nombre que recibió el primer satélite espacial francés, en el año 1965.


- Hay al menos veintitrés pueblos y ciudades de Francia que disponen de alguna escultura dedicada a los guerreros galos, los del cómic, claro.

- En el mundial de futbol de Francia en 1998, la mascota oficial inspiró su nombre en los nombres de los galos de estas historietas, se llamó “Footix”.


Ya se han editado 33 álbumes y precisamente en estos días aparece, con motivo del 50 aniversario un nuevo álbum. Además, se han hecho 9 películas de animación, una de ellas incluso con versión 3D, y otras dos películas con personajes de carne y hueso. Se han editado cuatro libros sobre las películas (“Making-of” y todo eso) así como innumerables libros en los que Asterix y/o los galos aparecen de una u otra forma. Forman parte habitual en las guías de turismo y ocio en diferentes puntos de la Bretaña. También disponen de un parque temático cerca de París que recibe millones de visitas todos los años y donde cualquier aficionado puede sentirse auténticamente inmerso en la vida cotidiana de la aldea gala. Por supuesto, también tiene una magnífica y completa página web en http://www.asterix.com/


Por cierto, en los 33 álbumes, 9 películas de animación, 2 películas de personajes reales, los libros o en la página web nunca nos han dicho como se llama la aldea gala. Y, digo yo, que tendrá un nombre.


En fin, cincuenta años dan para mucho. Y parece que el tiempo no pasa por ellos. ¿Verdad?.
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