domingo, 21 de septiembre de 2008

Septiembre, fascículos coleccionables y comics

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Hay muchos amigos y conocidos que me confiesan que su gusto por los comics ha nacido como consecuencia de una ocasional colección por fascículos ya que, de otra forma, no hubieran accedido a este maravilloso mundo. La verdad es que esos coleccionables que suelen aparecer siempre al inicio del curso, osea, en septiembre, nos inducen a veces a conocer cosas que de otra forma no nos hubiéramos planteado. Otras veces se trata, sencillamente, de estupideces.

Precisamente estamos en septiembre. Es el mes de los coleccionables por fascículos. Acabamos de vivir (unos más que otros) unas ansiadas vacaciones estivales en las que nos hemos olvidado de cuantas cosas rodean a la rutina diaria del resto del año. Pero el tiempo es implacable y siempre existen señales, débiles a veces y feroces otras, que nos alertan sobre el final de las vacaciones y la llegada del nuevo curso: El sutil cambio del tiempo. El inicio de la liga de fútbol. El cambio de la presentadora del telediario. Los avisos sobre el precio de los libros de los niños. La necesidad de usar la rebequita de vez en cuando. La reunión anual de la comunidad de propietarios. Pero, sobre todo, los coleccionables.

Si nos fijamos detenidamente observaremos que nueve de cada diez anuncios de la televisión a principios de septiembre hacen referencia a colecciones de todo tipo de cosas. Fascículos sobre las historias de aquí o de allá. Coches antiguos (miniaturas, por supuesto). Todos los modelos de coches de carreras. Una espléndida colección de dedales. Un barco que se construye a piezas. Un avión de modelismo que seguro volará o incluso la colección de tacitas de Sissí emperatriz.

Reconozco haber picado alguna vez si bien, como la mayoría de los mortales, no he pasado de la tercera o cuarta entrega. Puede ser el precio, la calidad de las colecciones o la salud familiar, pero siempre hay un motivo que nos impide llegar al final de la colección. Analicemos esto.

Coleccionar los libros de “Fauna Ibérica”, “Parques naturales de España” o la “Historia de Europa para lelos” no tiene riesgo. Puedes llegar al capítulo tres, al ocho o al doce, lo dejas y no pasa nada; simplemente la editorial irá haciendo cada vez menos ejemplares y punto. Pero ¿qué pasa con la colección de piezas para fabricar la maqueta del galeón “Santísima Trinidad” que (te juran por Snoopy) navegará y todo?. ¿Alguien ha llegado alguna vez a colocar la última de las banderas de dicha maqueta?. Y si fuera así ¿se le ha ocurrido a ese pedazo de coleccionista calcular cuanto le ha costado el barco de marras?. Por que esa es la otra parte de la historia. Si sumamos el precio de todos los fascículos de una colección descubriremos en toda su dimensión el significado de la palabra “timo”. Nos hubiera salido a mitad de precio si hubiésemos ido a la tienda de modelismo más cercana y lo hubiéramos comprado en un único pago. Y, además, hubiéramos terminado antes.

Y el “sinvivir” del coleccionista nadie lo pregona, dicho sea de paso. No me imagino al que está construyendo la maqueta del barco y se le pasa comprar el capítulo nueve, cuando le entregan el timón del galeón. Catástrofe. Varios días sin desayunar ni dormir. Las horas del trabajo se las pasa colgado al teléfono y a Internet (ni que decir tiene que a escondidas del jefe) para averiguar como conseguir ese fascículo o pieza que ha olvidado o que se ha agotado en su quiosco. Osea, problemas de salud.

Finalmente está el bienestar familiar. ¿Cuántas veces no se ha visto alterado el sutil equilibrio familiar por un coleccionable?. Volvamos al caso del coleccionista de piezas para el galeón el cual, para más señas, tiene cuatro hijos. Supongamos, y digo supongamos, que se pierde una pieza importante de la maqueta del galeón, o simplemente que se rompe. Pues imaginemos al cabeza de familia, el cual lleva dedicadas en ese momento cuarenta y tres semanas de su vida a perseguir el coleccionable por tiendas y quioscos, como puede mirar de arriba abajo a cada uno de sus hijos preguntando al tiempo sobre el paradero de la susodicha pieza. E imaginemos igualmente el supino cabreo que arrastrará este señor durante varios días (insomnio incluido) a la vez que decide si seguir con la colección (que ya le ha costado un pico) o mandarlo todo a la mismísima puñeta.

Pero, como este blog trata sobre el mundo del cómic, me gustaría tan solo decir que a veces, solo a veces, esos coleccionables que aparecen en septiembre pueden traernos magníficas colecciones de comics. Y que aunque solo compremos la primera entrega (por que ya se sabe que la segunda siempre vale el doble), será un buen inicio de una afición que siempre nos dará grandes satisfacciones.

Por que la imaginación no tiene precio.

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lunes, 15 de septiembre de 2008

La Expo de Zaragoza y los comics


Cuando nos anunciaban la inauguración de la exposición universal de Zaragoza me preguntaba si el cómic iba a ser una de las herramientas de comunicación de la organización y los países participantes a fin de difundir el mensaje de la sostenibilidad y el agua. Al principio las expectativas no eran buenas, pero conforme han ido pasando las semanas, el mundo del cómic ha ido apareciendo en diversas formas y maneras que si bien no han pasado de ser anécdotas, han puesto su pequeña guinda en el pastel.

Lo más interesante, en mi opinión, ha sido la celebración del “certamen de ilustración y cómic ecológico” justo unos días antes de la inauguración, algunas de cuyas obras han estado presentes en alguno de sus pabellones.

Asimismo, han habido algunos pabellones en los que hemos encontrado como parte de la comunicación con el visitante se hacía con comics. Han sido los casos de Japón (con estética Manga, por supuesto) y Francia (línea clásica).

También el pabellón de Bélgica ha hecho su personal homenaje a uno de sus creadores más internacionales, Herge, que con su personaje Tintín ha ocupado buena parte de la tienda en la que se podían encontrar libros y merchandising sobre este personaje.

Y poco más. Lamento profundamente no poder presumir más sobre la presencia de los comics y la ilustración en general en la expo de Zaragoza. Otra vez será.
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domingo, 7 de septiembre de 2008

El cómic, el cine y el "Arte"

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Es costumbre denominar al cine como el “séptimo arte” y creo que es razonable que así sea ya que hay películas que se pueden considerar verdaderas joyas y que uno puede ver hasta cien veces sin cansarse. Hay quien no considera arte al cine y tan solo lo define como una industria, con cierta estética, eso sí, pero industria al fin y al cabo.

Por otro lado, el “arte” puede definirse de muchas formas diferentes pero creo que lo más acertado es decir que se trata de una actividad creativa realizada por una persona (o grupo de personas), fruto de su visión y sensibilidad y que despierta nuestros sentidos. Estoy seguro de que se podrían dar otros cientos de definiciones más certeras, pero creo que esta no viene mal. Se consideran como las seis artes mayores a la pintura, escultura, arquitectura, música, danza y el teatro (declamación, para ser más concretos). El caso es que, como digo, el cine se considera comúnmente como la séptima de las artes. Ahora bien, ¿y el cómic?¿se considera un arte o simplemente un divertimento friki?.

Si nos atenemos a la definición anterior de “arte”, no cabe duda que los comics deberían ser considerados como tales ya que son una actividad creativa con la que el autor transmite sentimientos y percepciones.

El cine, sin ir más lejos (el séptimo arte) está siendo uno de los mejores embajadores del cómic. En los últimos años no solo hemos visto como algunos comics célebres han llegado a la gran pantalla sino que incluso su éxito ha propiciado sucesivas secuelas. Ejemplos tenemos para no acabar: Superman, Spiderman, Los cuatro fantásticos, Hulk, Ironman, Blueberry, Batman, Asterix, Tintín, Mortadelo y Filemón, y un largo etcétera. Además, por si ello fuera poco, se trata de películas que están comúnmente entre las más vistas de cada temporada.

No se trata tan solo de trasladar el personaje a la gran pantalla sino que en casi todos los casos el cine intenta reproducir la “estética” del cómic en la película, unas veces con más éxito que otras. Hay ocasiones, las menos, que el camino es el inverso; personajes que han triunfado en la gran pantalla se han trasladado al papel si bien su éxito ha sido más limitado.

No quiero dejar de mencionar casos excepcionales de comics que, sin embargo, se han intentado trasladar al cine pero ha sido imposible. El ejemplo más cercano y significativo lo tenemos en el Capitán Trueno, que en tres ocasiones (dos nacionales y una internacional) se ha intentado llevar a la gran pantalla y en todas ellas se ha dejado por imposible. Cosa curiosa, por cierto.

Y por seguir con cosas curiosas, no olvidemos el hecho de que la práctica totalidad de las películas que se hacen actualmente en el mundo (al menos las serias) elaboran un “story-board” sobre el guión que es parte fundamental en el desarrollo técnico y artístico de la película. Desde que Walt Disney introdujera ese tipo de prácticas, los story-boards han evolucionado hasta convertirse en auténticos comics elaborados en el seno del proceso de producción de cualquier película.

La reflexión más inmediata nos lleva a pensar que el cómic dispone de una narrativa, una estética y un entorno artístico que lo equipara al arte del celuloide, pero por desgracia no se considera así de forma generalizada.

Desde la humildad de este blog, quiero reivindicar el cómic como arte. Pero para ello también es necesario que desaparezcan ciertas actitudes de equiparación de nuestro pequeño gran arte con otras actividades “marginales”, a lo cual contribuyen (a veces sin quererlo) las propias ferias, certámenes y exposiciones. De esto, por cierto, ya he hablado en algún que otro post anterior.
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jueves, 4 de septiembre de 2008

XI Certamen Viñetas desde o Atlántico

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Una de las labores más apasionantes de los seguidores de este mundo del cómic es descubrir todos y cada uno de los certámenes que se celebran en nuestro país (y fuera de él) sobre este, nuestro pequeño-gran arte. Por suerte, son cada vez más las organizaciones, públicas y privadas, que optan por poner en marcha concursos, certámenes o exposiciones sobre comics.

Sin embargo, la proliferación de certámenes por todos los rincones puede llevarnos a que la calidad de los mismos no sea la adecuada y se provoque un efecto contrario al deseado, esto es, que los ciudadanos en general vean al cómic en un contexto más “friki” que artístico. Esto suele ocurrir especialmente en aquellos lugares donde se mezclan los comics con otras “artes” tipo videojuegos, juegos de rol, graffiti-manía, warhammer, etc. ante el miedo de no tener materia suficiente con el mundo del cómic para tener un certamen exitoso. Gran error, pienso.

Es por ello que se agradece sinceramente que haya salones y certámenes sobre comics que se van consolidando año tras año, tienen una tematización adecuada, disponen de un buen programa de actividades, reúnen a buenos dibujantes invitados y, sobre todo, aumentan su calidad.

El certamen “Viñetas desde o Atlántico” ha llegado en este pasado mes de agosto a su undécima edición y no cabe duda de que se ha consolidado como una de las principales citas de nuestro país. Su nacimiento y desarrollo en la ciudad de A Coruña nos ofrece un espacio, espero que por mucho tiempo, donde cada verano acudir a ver lo más novedoso del mercado aderezado por buenas exposiciones y actos paralelos. La afición intensa que el anterior alcalde de esta bonita ciudad, Francisco Vázquez, tiene por el mundo de los comics ha sido un factor decisivo para el crecimiento de este evento.

Pero siempre hay momentos en la vida en que aparece un cruce de caminos y hay que adaptarse a circunstancias nuevas o diferentes. En este caso concreto, se han producido algunos cambios en la organización del certamen que han afectado a la imagen general del mismo. Se han limitado los espacios expositivos, ha desaparecido el kiosco de Alfonso (como sede, claro) y ha habido algunas restricciones en la firma de autógrafos por los autores. Es posible que todo ello sea el peaje obligado por un cambio en el apoyo de la administración local al certamen o incluso que haya diferentes criterios en la organización, no lo sé. Lo que si puedo decir desde estas humildes líneas es que me gustaba más la línea popular (que no populista) que ha mantenido el certamen en sus diez ediciones anteriores, pero si este cambio es prolegómeno de futuros cambios a mejor, bienvenido sea.

Lo que sí es cierto es que una ciudad como A Coruña y una afición al cómic como la que tenemos en este país no pueden prescindir de un evento tan significativo como ha llegado a ser este. Por favor, cuídenlo que el año que viene quiero repetir.
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martes, 2 de septiembre de 2008

El retorno...

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Ya estoy de vuelta. El reencuentro con la rutina no ha sido tan dramático como se acostumbra a decir. En los últimos tiempos no paramos de escuchar aquello del “síndrome vacacional”, el “síndrome post-vacacional”, el “síndrome de la vuelta al trabajo”, el “síndrome de la barriga cervecera” o cualquier otra tontería con la que nos obsequian los medios de comunicación a falta de noticias o acontecimientos más veraces y creibles.

El caso es que las vacaciones sirven para hacer y valorar cosas que la rutina diaria nos oculta. Hay quien opta por secarse bajo el Sol como sardinilla y quien decide, por el contrario, buscar lugares desconocidos y pegarse el atracón de andar y visitar monumentos y sitios recónditos.
Yo he optado por la segunda de las opciones. No es que no me guste la playa, no. Lo que me repele es la gente que por regla general acude a ellas en el periodo estival acompañados por bocadillos de tortilla de patatas (o similares), empanadas, vino, gaseosa, patatas fritas y otras lindezas culinarias. Suelen ir acompañados igualmente por su propio “hilo musical” que invariablemente tiene averiado el mando del volumen. Por desgracia esta tribu son mayoría en los meses de julio y agosto. Después todo mejora.

Como digo, he optado por viajar. En mi caso he elegido el Norte de España, País Vasco y Cantabria, para más señas. Viaje fantástico y lleno de descubrimientos que recomiendo a cualquiera que le gusten los paisajes espectaculares, la arquitectura de piedra y el buen llantar. Por que eso sí, comer, lo que es comer, se come. Y muy bien.

Tenía previsto hacer parada en Santo Domingo de Silos para visitar la exposición de biblias en formato cómic que hay allí, pero no me fue posible por cuestión de horarios (los lunes cierra). Pero os recomiento una visita ya que todos con los que he hablado que la han visitado me la han recomendado fervientemente, sobre todo por su singularidad.

Ante este inesperado cambio de planes opté por buscar alguna otra exposición temática de comics debería haber por nuestra piel de toro. Y mira por donde que descubrí otra exposición en la que el cómic era protagonista. Se celebró en A Coruña, y su nombre es “Faros de papel”, que se celebró en el concexto del ya tradicional certamen “Viñetas desde O Atlántico”, del cual os hablaré en un próximo post. Se trata (la de los faros de papel) de una exposición sobre cerca de un centenar de viñetas de comics en las que el hilo argumental es la presencia de faros. Genial y original. Creo sinceramente que la tematización del mundo del cómic ofece la posibilidad de, como en este caso o el de las biblias, hacer exposiciones originales que nos permiten visualizar desde diferentes perspectivas (argumentos, situaciones, contextos, estilos descriptivos o de trazo) temas concretos como, en este caso, son los faros.

La exposición está comisariada por Jordi Ojera y Francesc Solé ya ha visitado otros lugares de España (Sevilla, Santander...). Las casi 100 viñetas son una recopilación minuciosa de otras tantas situaciones de faros aparecidos en comics, desde las referencias más antiguas a obras de Julio Verne hasta otras, mucho más actuales y conocidas (Tintín, Asterix, Mortadelo y Filemón). Las situaciones reflejadas en la exposición hacen referencia a los faros en sí mismos como escenario para el desarrollo de parte de una historia o, simplemente, la aparición de algunos de ellos en una viñeta concreta. En cualquier caso, la explicación que acompaña a cada uno de los elementos de la exposición son muy recomendables.

Es edificante ver como el mundo del cómic transciende más allá del papel y es capaz de atraer a miles de visitantes para exposiciones tan interesantes como ésta.
Y ahora, lo siento por todos vosotros, pero empezamos con el resto del año (hasta las próximas vacaciones). Os acompañan un pequeño dibujo que hice para mi web de viajes sobre la torre de Hércules, un faro "casi" patrimonio de la humanidad y la portada de uno de los mejores comics españoles: "Trazo de tiza".
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