martes, 23 de diciembre de 2008

Los comics parece que gozan de buena salud

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No es que no tenga ganas de escribir. ¡Que si hay que escribir, se escribe! Lo que pasa es que me he levantado esta mañana temprano y he tenido ocasión de leer en varios diarios un artículo (originado, por cierto, en la agencia EFE) y que me gustaria trasladar a este blog ya que me ha llegado al corazón. El artículo viene a decir que las ventas de comics están creciendo y que gozan de buena salud. Pues no digo más y paso a hacer el "copypaste".

La muerte de Superman, el Premio Nacional de Cómic o el fin de una de las sagas manga más conocidas, '21st Century boys', han colocado al tebeo en una posición envidiable en España en 2008, fuera por fin de las librerías especializadas y al alcance de un gran público cada vez más interesado en el género.

Los reconocimientos y las cifras de venta no dejan lugar a dudas sobre los títulos que más éxito han cosechado en estos último meses. Es el caso de 'Arrugas' (Astiberri). Escrito y dibujado por Paco Roca, este tebeo ha sido el gran triunfador del año al alzarse con los premios a la mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona y en el Expocómic de Madrid. La historia de un anciano que lucha a la vez contra el Alzheimer y contra la rutina de su residencia le han servido a su autor para obtener el Premio Nacional de Cómic 2008.

Por otra parte, 'El Salón' (Astiberri), obra de Nick Bertozzi, en la que Picasso y Georges Braque investigan un asesinato en el París de principios del XX, llegó a España precedida por la polémica que había desatado en Estados Unidos, donde fue denunciada como «material indecente» al mostrar varios desnudos y escenas de sexualidad explícita entre sus protagonistas.'María y yo' (Astiberri) es obra de Miguel Gallardo, uno de los clásicos de la 'línea chunga' en la revista El Víbora, y el creador de Makoki y Buitre Buitaker. 'María y yo' cuenta con enorme ternura varias historias sobre su hija María, una chica «de sonrisa contagiosa, un especial sentido del humor y con autismo».Cómic-denuncia

Entroncado en la corriente de 'Gomorra', Brancaccio' (Norma Editorial) es una obra con la que Roberto Saviano ha levantado ampollas entre los capos italianos; un cómic-denuncia de Giovanni di Gregorio y Claudio Stassi que narra el penúltimo capítulo de la Cosa Nostra en uno de los barrios más machacados de Palermo.

Por su parte, Alan Moore, autor de 'Lost girls' (Norma Editorial), está considerado historia viva del cómic y uno de los guionistas más geniales de tebeos gracias a obras como 'La liga de los hLombres extraordinarios', 'Watchmen', 'V de Vendetta' o 'From Hell'; Moore publica junto a su mujer una novela gráfica en la que el erotismo alcanza a los protagonistas de los cuentos infantiles.

'21st Century boys' (Planeta de Agostini) es otro de los grandes títulos del año. Tras de ver publicados los 22 volúmenes en los que se recogía toda la ciencia ficción y misterio de '20th Century boys', un manga de Naoki Urasawa, sus seguidores acogieron entusiastas los dos tomos de '21st Century boys' en los que el autor japonés ata los cabos sueltos de la saga y redondea el final de la historia.

'La muerte de Superman' (Planeta de Agostini) le sigue en seguidores. A pesar de la guerra civil que han librado los superhéroes de Marvel, el famoso superhéroe ha copado toda la atención este año después de que llegara a España un tomo de 800 páginas para conmemorar el 70.º aniversario de su nacimiento, en el que se contaban las historias de muerte y resurrección del último hijo del planeta Krypton.

El dibujante argentino Liniers, uno de los máximos exponentes del humor gráfico y el creador de 'Macanudo', se sirve de 'Conejo de viaje' (Reservoir Books) para recorrer el mundo en un divertido diario de viaje, en el que con inocencia viaja desde Berlín hasta la Antártida.
'El juego de las golondrinas' (Sins Entido) es otro de las obras que han sorprendido este año. Considerada la Marjane Satrapi libanesa, Zeina Abirached narra de forma autobiográfica la noche que pasan aislados dos niños y sus vecinos durante un bombardeo en la guerra de Beirut.
El dibujante galo Laurent Maffre cierra el listado de cómic más leídos con'Fugitivo' (Sins Entido), obra básica de la literatura del siglo XX, en la que Albert Londres consiguió que Francia cambiara la situación de los presidios fuera de sus fronteras continentales.

Lo dicho, el cómic parece que goza de buena salud. O, al menos, no está tan acatarrado como la economía mundial.
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martes, 9 de diciembre de 2008

Regala un cómic en Navidad

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Pues sí, creo que es una buena idea. Yo ya predico con el ejemplo y no hay familiar o amigo (de los buenos, claro) que no reciba un cómic esta Navidad cuando llegue el celebrado momento (Reyes Magos, Papa Noel, Olentzero o el tío Gobías, según el caso). Sinceramente creo que con un buen cómic se satisfacen muchas de las necesidades que cualquier cuerpo serrano puede llegar a precisar en una fiesta entrañable como la Navidad.

Para empezar, se fomenta la lectura. ¡Ah, la lectura!, no hay hábito más sano que el de la lectura ya que imperceptiblemente ayuda a corregir expresiones, a conocer la forma correcta de escribir las cosas o, simplemente, nos enriquece el vocabulario. Ahora bien, procurémonos de un cómic en el que se respeten las más mínimas reglas sintácticas y semánticas, e incluso la forma de escribir las cosas, por que de todos es sabido que hay autores que incluso las ideas que se les pasan por la cabeza ya tienen faltas de ortografía.

Otro aliciente de regalar comics es el de arrancar una sonrisa al destinatario de nuestro obsequio. ¡Nada como una sonrisa para alegrar nuestra vida!, es lo que decía mi abuelo cada vez que me lo encontraba. Y tenía razón. Pocos conozco que no agradezcan la risa, aunque sea a ratos, para olvidarse de sinsabores y malos ratos con los que ocasionalmente nos acompaña la vida. Pagamos para ir a ver un teatro cómico, para disfrutar con el circo o para asistir a una comedia, así que, con más motivo, riámonos con un cómic.

Tercer aliciente: Un cómic te hace reflexionar, en la mayoría de los casos, con temas de nuestros días. La sagacidad, la ironía o la creatividad sarcástica de nuestros autores consigue introducir en los comics los temas que nos preocupan del día a día. Las cosas que pasan a nuestro alrededor tienen rápida respuesta en los comics.

Los comics tiene, por otro lado, un sinfín de utilidades menos confesables entre las que destacan la de ser un arma arrojadiza de baja intensidad ante una acalorada discusión; o la de ser un elemento sustitutorio del papel higiénico ante la conocida y frecuente situación del ¡que se ha acabado! o, en fin, también pueden ser un envoltorio improvisado aunque perfecto para unas buenas castañas calentitas.

Lo que quiero decir es que un cómic puede llegar a ser uno de los artículos más útiles de la humanidad y parece que algunos todavía no se han enterado.

Finalmente, no quiero dejar de hacer mención al papel relajante que puede llegar a ser un cómic. Si tenemos en cuenta que hay comics de todos los colores, argumentos, técnicas, temáticas y valores, llegaremos a la conclusión de que nos permiten hacer las compras de Navidad en una sola tarde evitando colas, dudas, preguntas sin respuesta y, sobre todo, un estrés de alto voltaje al encontrarnos sin saber que comprar rodeados de doscientas mil personas (tirando por lo bajo) en un gran centro comercial.

En fin, que comprando un cómic por Navidad dormiremos mejor.
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