jueves, 18 de marzo de 2010

Un cómic llevado al cine, o un cómic de cine

Ahora tengo un rato de silencio en mi casa, lo cual he aprovechado para poner a todo volumen un antiguo pero magnífico disco de Pink Floyd y así poder inspirarme rompiendo el mismo silencio que tantas veces anhelo.

Hace tiempo que quería hablar sobre los recientes premios del cine de Hollywood, esto es, los “Accademy Awards”, más conocidos como “Oscars” ya que, sin que apenas alguien lo haya percibido, resulta que este año le han dado uno de estos premios a un cómic, lo cual es digno de mención.

No soy un experto en cine, aunque me gusta ver películas y disfrutar sus detalles. En esta edición de los Oscar se puede decir que lo más relevante para el público en general ha sido que la película “Avatar” ha perdido ...y poco más. Personalmente pienso que la película de James Cameron puede adolecer de un buen guión o de la originalidad que debería ser exigida a una película de tan alto presupuesto, pero de lo que no me cabe la menor duda es que se trata de un peliculón si como tal entendemos a una historia contada de forma espectacular y manteniendo al espectador maravillado con cada uno de los fotogramas del filme. En efecto, me gustó mucho Avatar.

Pero no es esa la película de la que quiero hablar sino de esa pequeña joya llamada “Up” que ha salido de la factoría Pixar. “Up” no es tampoco una película extraordinaria. Incluso a ratos puede llegar a aburrir. Pero contiene una secuencia de apenas algo más de cinco minutos que vale por toda la historia del cine.

Dicha secuencia relata la vida de un matrimonio desde su boda hasta el momento en que él se queda solo. No hay diálogos. Solo imagen y música. Es un cómic llevado a la pantalla de forma magistral. Pagaría varias veces la entrada al cine para ver tan solo esa secuencia repetida una y otra vez (afortunadamente ya tengo el DVD que, por tanto, he rentabilizado rápidamente).

¿Qué es un cómic? Precisamente esa secuencia responde a la pregunta. Una historia bien contada en la que muchos detalles hacen un todo y donde el dibujo, con independencia de la tecnología con la que se haya hecho, está al servicio de un buen guión. Cada fotograma podría separarse del siguiente y ser plasmados todos ellos en un cuaderno para ser editado y ser vendido en librerías.

El resto de la película me sobra. Tan solo esa secuencia justifica que le hayan dado un Oscar a un cómic. Y de corazón desearía que no fuera el último pues en esto del cine la imaginación hace tiempo que dejó lugar al chiste fácil, a la chabacanería y a la mediocridad. No me cabe duda de que un cómic, la mencionada secuencia de “Up”, ha llevado al cine hasta lo más alto.

Con el permiso de todos ustedes y de sus respectivas opiniones, por supuesto.

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