jueves, 21 de abril de 2011

Los derechos de autor

El otro día me llamó mi prima Leyre para avisarme sobre este documental, "Copiad, malditos", el cual pude ver en Internet un día después. Me ha gustado mucho como explican (clarito, clarito) el mundo de los derechos de autor y la forma en que los creadores-de-lo-que-sea estamos sometidos a la dictadura de las entidades de gestión, especialmente de la SGAE.

Cada día estoy más convencido de que la protección de derechos de autor es un deber de la sociedad, pero que cada vez son más los que se esconden detrás de ese concepto para ocultar su falta de creatividad o de recursos. No hay que parar más de un minuto para pensar cien formas en las que sacarle rendimiento a una obra sin necesidad de protegerla usando esencialmente a Internet como aliado.

Asistimos a una situación "kafkiana" en la que los editores, productores o similares son incapaces de ver en Internet una oportunidad de cambio (imparable, por cierto) y siguen empeñados en poner puertas al campo en vez de utilizar la creatividad esa que tanto pregonan para buscar nuevas formas de explotación en consonancia con el nuevo panorama.

Os recomiendo el documental, un proyecto clarificador y realista.



Me niego a ser parte de esa mascarada, ya me conocéis. Mi forma de pensar al respecto es muy sencilla: Podéis copiar mis dibujos, podéis llevarlos en vuestros portátiles, ipads o lo que sea; tan solo os pediré que digáis que son míos. Ya los cobré una vez a quien me los encargó. No tiene sentido que los cobre cada vez que alguien los comparta.

Al menos, eso es lo que pienso.
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domingo, 17 de abril de 2011

Barcelona y el Salón del cómic

¡Me rindo!. Si Barcelona y Madrid (y no necesariamente en ese orden) han ratificado que los salones de comics deben ir acompañados de toda una pléyade de actividades frikis, será que tienen razón. Pues, además, parece que a la gente le gusta que sea así. De todas formas, me quito el sombrero un año más por un certamen que se supera a sí mismo año tras año. Con casi 20.000 metros cuadrados y cerca de 100.000 visitas, se puede decir que esto es algo más que el capricho de unos pirados por el dibujo. Creo también que el conjunto de actividades alternativas (o complementarias, según se mire) han sido acertadas y no han hecho sino reforzar el liderazgo de este salón ya que no todo consiste en visitar una sucesión interminable de stands sino aprender, comunicar, escuchar a los que más saben y participar todo lo que se pueda.

Según mi humilde criterio, tres han sido los nombres propios que cabe señalar en esta edición del Salón del Cómic de Barcelona: Jordi Longarón, como gran premio del Salón; Paco Roca, por el reconocimiento a su última obra “El invierno del dibujante” y Juanjo Garrido, con su premio al mejor dibujo por la cuarta entrega de Blacksad. Un éxito para ellos, para el propio Salón y para el mundo del cómic ya que en estos días no ha habido periódico, radio o televisión que no haya hecho alguna mención a este arte tan nuestro.

Por otro lado, va siendo costumbre tanto en el mundo del cómic como de cualquier otro campo cultural, que la importancia de un certamen o salón como este sea dictada por las novedades editoriales que se presentan y desde luego han sido muchos los que han aguantado semanas o meses para presentar en estos días algunas obras, tanto originales como traducidas o reediciones. Muy buena señal.

También me gustaría hablar de Barcelona. Acabo de volver precisamente de allí, donde he pasado unos días en un congreso de esos donde todo el mundo viste de negro. Con eso no quiero decir que no fuera interesante, que lo era, pero son ocasiones en las que da la sensación de asistir a un funeral donde siempre hay alguien con ganas de decir cosas. En los ratos en los que tuve ocasión de moverme fuera del congreso aproveché para hacer visitas a las tiendas de cómic que pude ya que en Málaga no disponemos de una oferta tan amplia de tiendas especializadas. Ya me había hecho de un oportuno plano temático con el Google Maps para aprovechar el poco tiempo del que disponía con lo que tuve ocasión de visitar una docena de tiendas de comics. Mereció la pena y os aconsejo a quienes podáis que hagáis lo mismo. No fue tan interesante ver la oferta editorial (ya que en un 95% era similar en todas las tiendas) como charlar con los propietarios de las tiendas, con un conocimiento de este campo que ya quisiera para mí.

Me impresionó y me gustó de forma especial una tienda que se llama Arkham Comics, en la parte vieja de Barcelona, donde estuve más de media hora hablando con el dueño y escuchando sus impresiones sobre algunas publicaciones. Un tipo interesante con muchas cosas que decir y un gran conocimiento de lo que se cuece en el mundo del cómic. Lo aconsejo para quienes vayáis o estéis en Barcelona.

Finalmente solo tengo que deciros que de los zombis no escribiré nada de nada.


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domingo, 3 de abril de 2011

El cómic es un arte pasión, no de presión

Se comienza teniendo pasión.
Se adquieren compromisos.
Se genera la presión.
Se pierde la pasión.

¿Cuantos autores dibujaban con verdadera pasión creando verdaderas obras de arte? ¿Cuantos de ellos fueron avistados y reclutados por avispadas editoriales al ver en ellos una fuente de negocio? ¿Cuantas editoriales, necesitadas de ingresos y rentabilidad, llevaron a esos dibujantes a promociones interminables? ¿Cuantes veces esas mismas editoriales querían más y más creación?

La pasión del artista muere cuando la presión la ahoga. ¿Verdad compañero?