martes, 31 de mayo de 2011

Cómic "El tren": proceso creativo

En un próximo post entraremos a hablar sobre el trasfondo de esta historia, que versa sobre la imaginación de los niños y frente al pensamiento condicionado de los adultos. En esta ocasión voy a explicar parte del proceso creativo/artístico en contestación a Mikel, que el otro día se interesó por este tema.

1.- La "IDEA" nace cuando menos las esperas. Estaba pensando un guión para mi viñeta mensual de la revista "Caza Deportiva" y me vino a la cabeza este microguión el cual plasmé rápidamente en mi bloc habitual para que no se me extraviara de la cabeza, cosa que suele ocurrirme (imagen 1). Siempre hay que tener a mano el papel y el lápiz.

2.- El sigiuente paso que suelo seguir es poner las ideas en orden con un primer esbozo del guión el cual trato de distribuir de forma gráfica sobre el papel para ir situando fondos y personajes (imagen 2). El problema en esta historia es que se me ocurrió innovar con las viñetas. No se trataba de un cómic común sino que iba a hacer una especie de "teatro" donde el escenario siempre fuera el mismo y los personajes entraran, salieran y desarrollaran sus diálogos en un mismo espacio. Este reto podría llegar a ocasionar un problema si no conseguía que el lector fuera capaz de dar continuidad a varias historias separadas en un mismo espacio de papel.

3.- A continuación elaboro un guión gráfico, muy básico y primario, para ir ubicando los personajes de forma más clara (imagen 3) y de ahí paso a un boceto previo al escáner (imagen 4).

4.- Una vez ya está el boceto en la pantalla del ordenador, el siguiente paso es elaborar los dibujos de forma detallada para llegar al arte final (imagen 5).

Las imágenes 1, 2 y 3 forman parte del proceso de elaboración del guión mientras que las dos últimas (4 y 5) son ya trabajo de dibujo. Cabría una tercera fase, que no tiene lugar en este cómic concreto, que es el color.

¿Me he explicado bien? Es posible que no. Muchos de los pasos los tengo más en mi mente que en el papel y es difícil explicarlo, pero como una imagen vale más que mil palabras, os dejo que veáis los pasos tal y como son.

Un saludo.

Imagen 1: La "idea"

Imagen 2: Esbozo de guión

Imagen 3: Primer esbozo gráfico de contexto

Imagen 4: Dibujo

imagen 5: Arte final

domingo, 29 de mayo de 2011

"El tren", avance nuevo cómic

Aunque lleva ya muchas semanas terminado, es ahora cuando ve la luz este nuevo microcómic sobre la imaginación de los niños y las estupideces de los mayores. Limpieza de mente contra vicios adquiridos.

Muchas veces lo comparo, si me lo permiten, con los ordenadores. Cuando compramos uno nuevo todo funciona a la perfección; el disco duro es veloz, la información fluye, nos sorprendemos con la rapidez con la que aparecen los datos y todo es una maravilla. Conforme va pasando el tiempo el registro del ordenador va llenándose, el disco se va volviendo más remolón y llega un día en que decidimos que no tiene remedio. O formateamos el disco duro y le hacemos una revisión a fondo a las obsoletas piezas, ...o nos compramos uno nuevo.

Con las personas pasa algo similar. Nacemos limpios y nuestra niñez tiene espacio libre para la imaginación sin hipotecas de comportamiento ni pensamiento. Con el tiempo vamos llenando nuestro disco duro de idioteces, complejos y banalidades perdiendo la capacidad para mirar de frente a la felicidad.

El problema es que a las personas no se nos puede formatear. Por eso algunos deciden cortar por lo sano y cambiar por una nueva máquina (léase persona), el camino más fácil pero más caro a la postre.

Me resisto a perder la imaginación del niño que fuí, aunque en la vida real, ésta en la que vivimos, no siempre eso puede ser compartido por los que me rodean pues ya tienen el disco duro demasiado saturado.

Este microcómic lo iré poniendo en los próximos días completo.

Imaginad, imaginad y seréis un poco más libres.
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martes, 3 de mayo de 2011

Técnica del lápiz azul (y rojo) en el cómic

Permitidme unos breves apuntes sobre una cuestión técnica que me preguntan ocasionalmente pero acerca de la cual he recibido cinco correos electrónicos en la última semana (¿casualidad?). Se trata del uso de los lápices azules y/o rojos para el dibujo de comics.

No cabe duda de que el gran avance en el uso de la “técnica del lápiz azul” (llamémosle así) tuvo mucho que ver con el inicio de los dibujos animados, muy especialmente en los desarrollos de la factoría de Walt Disney. Muchas veces hemos visto cómo los animadores iban bocetando personajes con lápices de colores rojo y azul para, finalmente, pasar a los entintadores que eran quienes definían el trazo final, previo al color. Pero, ¿en qué consiste?

Es muy complicado que un artista, por bueno que sea, pueda hacer un cómic dibujándolo todo a la primera, con trazo limpio. Si ya tenemos un vicio adquirido con un personaje en concreto o incluso si tenemos un día especialmente inspirado, se pueden llegar a realizar algunas páginas seguidas sin apenas retoques, pero siempre nos encontraremos en un punto donde será necesario definir una perspectiva determinada, un volumen innovador o un paisaje complejo. En ese punto es cuando debemos pararnos a hacer diferentes líneas de referencia y/o volúmenes que nos ayudarán a definir cual será la línea final para ese personaje, dibujo o viñeta.

En general es precisamente para ese boceto, para esas líneas de referencia, para lo que se utiliza el lápiz azul. Antiguamente, como ahora, la ventaja consistía en que eran líneas más fáciles de borrar y dejaban menos rastro sobre el papel que el grafito del lápiz negro convencional. Adicionalmente, la línea de fondo de color azul nos ayudaba a diferenciar las diferentes líneas de borrador de la línea limpia final, de color negro.

Con las técnicas que existen actualmente al alcance de cualquier dibujante, en las que la tecnología juega cada vez más un papel importante, hay una ventaja adicional que es la posibilidad de eliminar directamente los colores de apoyo. Es el caso de la utilización del escáner. Supongamos que al realizar un dibujo realizamos las líneas de apoyo de perspectivas y volúmenes en color azul (o azul y rojo respectivamente). Encima de ellas se puede trabajar con el lápiz negro o se puede entintar directamente y posteriormente, a la hora de escanear nuestro trabajo se puede eliminar directamente el color azul o el rojo directamente obteniendo una imagen en la que solo aparecerá la línea final (color negro). Dicho de otra manera, al escanear el dibujo desaparecerán directamente los colores seleccionados quedando tan solo el trazo definitivo.

El hecho de utilizar el color azul o el rojo es debido a que se trata de colores primarios y por tanto será más fácil y directa la selección de su gama para ser eliminados.

La siguiente pregunta que me haréis es obvia: ¿Vale cualquier lápiz de color azul o tiene que ser especial?. En principio puede valernos cualquier lápiz de calidad adecuada (Lyra, Staedtler, Alpino...) si bien los hay que dan un resultado superior a la media (Caran d´ache, Faber Castell). Existe, sin embargo, cierta unanimidad en que los mejores son los de la marca Prismacolor, lo cual puedo ratificar por experiencia. De esta marca suelo usar los de la gama COL-ERASE (Blue 1276 y Vermillion 1271) y ocasionalmente de la gama Premier Watercolor (Indigo blue VT 741, el rojo de esta gama no lo he utilizado). Son colores muy nítidos, fáciles de borrar y, gracias a su trazo ceroso, muy definibles mediante máscara a la hora de ser eliminados al escanear el dibujo.

De todas formas, el mejor consejo es el de siempre: dedicad un tiempo a hacer muchas pruebas con diferentes lápices hasta dar con el que sea más adecuado a vuestra particular forma de trabajar y al equipo que estéis utilizando, es la mejor inversión para rentabilizar y mejorar los dibujos que se hagan en el futuro.
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