martes, 21 de agosto de 2012

La satisfacción de escribir/dibujar un libro


La satisfacción que puede embargar a cualquier persona cuando publica un libro tras cerca de un año de trabajo con el guión, los bocetos y las ilustraciones, solo es comparable con el alumbramiento de un hijo. Si, además, encuentras a algún lector que es capaz de apreciar no solo el contenido, sino el esfuerzo para llegar hasta ahí, entonces has triunfado de verdad.

Hace pocos días estaba de vacaciones en Almería, paseaba cerca del puerto cuando, inesperadamente, una voz me dijo:

- Acabo de terminar tu libro. Estoy emocionada. Creo que es lo más bonito que he visto en mi vida.

Obviamente, tras un inicio como ese, no tuve por menos que pararme a hablar un rato con aquella persona. Nos sentamos en una cafetería cercana. Y escuchándola con detenimiento, me di cuenta de que, en efecto, había sabido captar toda la esencia del guión, las ilustraciones, los detalles de los diálogos, la gama de colores. En fin, estaba perplejo, pues parecía saber más sobre mi libro que yo mismo.

Es cierto que cuando abordas un nuevo proyecto la ilusión te embarga hasta tal punto que apenas duermes, pues pasas la noche pensando en todo lo que tienes por delante. La historia todavía puede moldearse a tu gusto, los diálogos pueden fluir a tu antojo y las ilustraciones... ¡Ah las ilustraciones! Son la máxima expresión de la creatividad. Solo tú y tus lápices para dar rienda suelta a todo lo que tienes en la cabeza.

Cuando han pasado meses de trabajo y ya estás inmerso en las labores, siempre tediosas, de corregir página a página todo el contenido, todo ha cambiado. Llegas a aborrecer a tu propio libro más que si fuera de la competencia. Según he escuchado alguna vez, solo cuando odies tu libro, será cuando esté realmente acabado.

Pero, volviendo a Almería. Tras cerca de media hora hablando de mi recién publicado libro con aquella persona, no pude contenerme y se lo dije abiertamente:

- Mamá, está bien todo lo que dices, pero creo que se nota que soy tu hijo.

Bueno -pensé-, el caso es que se lo había leído.

1 comentario:

Blanca Rodríguez G-Guillamón dijo...

Me gustaría poder compartir esta entrada en Twitter, es muy buena!