jueves, 16 de mayo de 2013

Los Pactos de la Moncloa

Como ya sabéis, sigo con mis andanzas y reivindicaciones en lo que se refiere al Cambio Climático. Sí, puedo parecer un "friki" sobre el tema, pero es algo que me apasiona, tanto por convencimiento como por voluntad de poner mi granito de arena para que las cosas cambien. Y es por ello que os traigo esta viñeta en la que hago referencia a una noticia de hace pocos días, como es, la medición del nivel más alto de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera desde hace 3 millones de años. Sí, ese gas que es responsable directo del efecto invernadero y que estamos haciendo crecer de forma incivilizada los que nos llamamos "civilización".

Pero no quiero perder la oportunidad de hablar de otro tema parecido para el que vale la misma viñeta.

 Porque también soy españolito de "a pie" y estoy sufriendo en mis carnes un problema de los gordos, como la mayoría de conciudadanos. Tenemos una gran crisis ec
onómica, sí señor. Pero según mi criterio esto es algo más que eso. Es una crisis política y social donde los que nos tendrían que sacar de esto (los políticos, para más señas) se dedican a lo suyo y no a lo nuestro.

No me sirve para nada que los políticos discutan de nacionalismos, de sucesiones en los partidos, de reivindicaciones sindicales absurdas, del color de las aceras, de la vida sexual del oponente o del mérito de unos u otros en tiempos pasados. Pero eso, todo eso, es lo que a ellos les interesa porque son las cosas que justifican su sueldo a fin de mes. Porque, no nos engañemos, lo único que le interesa a los políticos es seguir cobrando a fin de mes.

Echo de menos a POLÍTICOS con mayúsculas como Adolfo Suarez, Manuel Fraga, Felipe González o Santiago Carrillo que, por encima de sus ideologías, miedos, rencillas, odios e intereses decidieron apoyarse mutuamente para remar todos en el mismo sentido. Tuvieron que tragar sapos unos y otros, pero España lo necesitaba. Y gracias a gente como ellos hemos llegado hasta hoy como un país estable. España los necesitó y ahí estuvieron.

Y España los necesita de nuevo, pero ya no están. Y, lamentablemente, los que hay ahora no están a la altura. Y los que están detrás de ellos, tampoco. Y yo, aquí, sentado delante del teclado, me pregunto ¿qué tiene que pasar para que reaccionen?

Volvamos a los osos. Son como nuestros políticos. Están todos pendientes de que no les caiga la mierda encima, como le pasa al de arriba. Pero no se dan cuenta de que se están quedando sin lugar donde pisar. Y, al final, terminarán todos hundiéndose. Unos con más mierda que otros, pero hundiéndose.

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